y con la misma piedra


Pos así. Igual de feo que el cabrón éste. Así estuvo.

Resulta que tengo un novio cibernético, ¿no? De esos por chat.

Nos conocemos en un rush loquísimo, nos enconversamos, nos embailamos, nos picamos.

Luego en otro rush ultra demente lo voy a visitar y, no mames, jugamos a la casita increíble, a mí se me ocurren todos los días unas comidas que jamás voy a volver a repetir, nos besamos en los vagones del tren, el espacio en torno desaparece, vagamos por las calles, me lastiman los tacones pero él carga curitas para mí. Cada uno tiene su cámara pero tomamos casi que las mismas fotos. Me voy en un taxi de emergencia porque se me hace tarde.

Total que empieza el romance por internet. Nos dedicamos cancioncitas por el facebook, y fantaseamos con el siguiente encuentro, en alguna otra latitud. Nos vemos las caras de borrego a medio morir por la camarita, y descubrimos la pornografía del otro. Dan ganas de meterse por la maldita cámara del amor y aparecer del otro lado, cruzando el cableado virtual.

Luego, quién sabe cómo, me viene a visitar. La sensación es como de los vagos sin techo que lo único que tienen es a sí mismos. Cambiamos de vivienda dos tres veces. Cargamos las maletas tres cuatro veces. Nos peleamos y nos reconciliamos. Todos los días surge un problema que se consume entre las piernas del otro. Se va en un tren que soy incapaz de despedir.

Muy bonito, muy bonito.

Demasiado

bonito.

Resulta que está saliendo con su vecina, y el muy cabrón me dice "por qué no llegas cuando me haya mudado", quesque para que la mujer no vea a su "esposa mexicana" y no se le "caiga el teatrito". Mta. De pronto entré a la dimensión desconocida de los novios cibernéticos. Pero, pero, pero, si tú eres mi conejito del amor, quizás estés con tu vecina, pero por sobre todas las cosas no puedes estarme pidiendo que le dé lugar a tu vecina. ¿Tu vecina, qué? ¿Quéééé? Ante todo, soy la hembra alfa. Aquí mis chicharrones truenan y los de nadie más. Yo soy la más bonita, la más morenita, ¿ya no te acuerdas, mi amorcito corazón? No, no se acuerda. Como Lampinho no se acuerda del mar que estaba hermoso, del sol que era maravilloso, "¿te acuerdas Lampinho? No, no se acuerda." Yo recuerdo "esas cosas tan bonitas de nuestro Brasil" y él, "bananas".

O sea que ora ando recordando esas viejas canciones de Límite. Se me acaban las noches con Bebo y el Cigala.

En el piso, donde sea y tómame...

Comments

Chacha said…
Pos yo tuve una cibernovia puertorriqueña, y me pasó lo contrario que a Minotaurus: ya que habíamos cortado me mandó su foto y me dieron unas ganas de regresar con ella (maldita superficialidad y calentura de nosotros los hombres).

Chalex con esto de las relaciones de pareja virtual.

Saludos.
Anonymous said…
si no fuera por los dias de paga y las canciones que rascan la costra que feas serias las rupturas!!!!

Sigo siendo tu fan!!! Hasta cuando te azotas escribes chingon!

M.
Pedro Miguel said…
Qué hermoso: "un problema que se consume entre las piernas del otro".

Ah, y la única novia virtual que he tenido me rompió el corazón: resultó ser un chingado farmacéutico de la Narvarte.

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